

CREO QUE ES UN GRAN DESAFÍO. LAS MUJERES TENEMOS QUE SER MUY ESTRATÉGICAS Y TENER CLARAS LAS PRIORIDADES PARA DESARROLLARNOS EN EL CAMPO PROFESIONAL: PODEMOS DISFRUTAR. ESTOY PERMANENTEMENTE INMERSA EN UN PROCESO DE ´´MEJORA CONTINUA´´ DE LA VIDA.
Manejemos nuestras emociones. A casi todos nos gusta la gente natural y sincera.
Compartamos opiniones con quienes nos rodean. No seamos tan reservados y hagamos saber a los demás lo que pensamos, necesitamos y queremos.
“Me gustaría que quien me aconsejara no menciónace nombres ni dijese: ´ Aver si aprendes de Fulanita¨. Preferiría que primero destacara mis cualidades y después me hiciera ver con cariño en qué puedo mejorar”- Natalia
Es decir , el más importante (Lucas 22:24). Es obvio, pues, que hay comparaciones que resultan perjudiciales. Pero ¿sucede así con todas las comapraciones?
El lado positivo de las comparaciones
Veamos ahora el relato biblico del joven Daniel y sus tres compañeros hebreos. Estos jóvenes no querían comer los manjares que les ofrecia el rey de Babilonia porque la Ley de Dios los prohibia (Levítico 11:4-8) . A fin de convencer a su guardián para que los ayudara, Daniel le propuso una prueba. Le sugerió que por diez días de les diera comida aceptable según la Ley divina y que después los comparara a ellos con los demás jóvenes de la corte real. ¿Cuál fue el resultado?
La Biblia explica: “Al fin de diez días el semblante de ellos pareció mejor y mas nutrido en carnes que el de todos los niños que estaban comiendo manjares exquisitos del rey” (Daniel 1:6-16) Nota que el buen resultado no se debió a que Daniel y sus compañeros fuera de algú modo superiores a los demás jóvenes, sino más bien, a que optarona obedecer las leyes queDios le había dado a su pueblo.
¿Ves algún parecido entre tu situació y la de los jóvenes hebreos? Si vives de acuerdo con las normas morales de la Biblia. Sin duda serás diferente de otros jóvenes. Habáa quienes observen tales diferencias y, perplejos, ¨hablen injuriosamente de ti¨(1 Pedro 4: 3,4). Pero otros reconoceran los buenos resultados de tu conducta y puede que incluso se sientan impulsados a aprender acerca de Jehová (1 Pedro 2:12). Así pues, en circunstancias como estas puede ser bueno que te comparen con otras personas.Las comparaciones también pueden reportar otro beneficio. Pongamos por el caso que tú piensas que ayudas lo suficiente en las tareas de la casa - al menos teniendo en cuenta lo que hacen tus hermanos- , pero tus padres no piensan igual. Para corregir tu punto de vista, quizás recurran al ejemplo de alhún personaje biblico y te pidan que compares tu actitud y conducta con la de dicho personaje.
Pudieran recordarte, por ejemplo, que aunque a Jesús lo llamaban Señor y Maestro, él lavó con gusto los pies de sus discípulos (Juan 13:12-15).Entonces tal vez te animen a imitar la actitud humilde y hacendosa de Jesús. De hecho, la Biblia exhorta a todos los cristianos, jóvenes y mayores, a compararse constantemente con Cristo y a intentar “^ seguir^” sus pasos con sumo cuidado y atención” (1 Pedro 2:21). Este tipo de comparaciones nos ayudan a ser humildes y a desarrollar una personalidad que agrade más a Jehová.
Cómo reaccionar ante las comparaciones negativas
Es comprensible que te irrites y te desanimes cuando te comparan con uno de tus hermanos o compañeros. ¿Qué puedes hacer en tales casos?
Explica respetuosamente
Cómo te afectan ls comparaciones dibujos
“La perspicacia del hombre ciertamente retarda su cólera”, escribió el sabio rey Salomon (Proverbios 19:11), ¿Cómo puede ayudarte la perspicacia? Piensa que, aunque a te parezca , quien te está comparando _ya sea uno de tus padres o de tus maestros_ seguramente lo hace por tu bien. Claudia dice: “Cuando alguién me compara con otra persona, me pregunto qué está tratando de hacerme ver”. Ella ha comprobado que si busca el lado positivo de la comparación, es menos probable que se desanime o se enoje.
Pero, ¿y si te parece que te comparan constantemente con los demás? Por ejemplo, quizás pienses que tus padres siempre sacan a relucir en qué te superan tus hermanos. Si asi es, trata de hablar con tus padres y explicarles respetuosamente cómo esto te afecta. Talvez no se hayan percatado de cuánto te hieren esos comentarios.No obstante, recuerda que hay un “tiempo de hablar”, pero también un “tiempo de callar” (Eclesiastés 3:7). Por eso, la próxima vez que alguien haga una comparación que te irrite, en lugar de estallar en cólera, espera a calmarte y entonces habla con la persona. Si lo haces así, tus palabras serán murán mucho más persuasivas (Proverbios 16:23).
Algo que suele contribuir a que las comparaciones negativas duelan menos es estar uno consciente de sus puntos fuertes. El apóstol Pablo le dijo a Timoteo: “Que nadie jamás menosprecie tu juventud” (1 Timoteo 4:12). Timoteo era relativamente joven cuando lo nombraron suoerintendente cristiano, de modo que es posible que algunos lo compararan con hombres de más edad y experiencia y lo criticaran. Pero si ese fue el caso, tales comparaciones negativas eran injustificadas. Pese a su juventud. Timoteo había adquirido mucha experiencia viajando con Pablo. Era un cristiano que utilizaba con eficacia la palabra de Dios y cuidaba atentamente de sus hermanos espirituales (1 Corintios 4:17; Filipenses 2:19,20).
Por lo tanto, la próxima vez que seas blanco de una comparación negativa, pregúntate si la critica esta justificada, En caso de que haya algo de verdad en lo que te dicen, intenta aprender de ello. Ahora bién, si la comparación es demaciado general _ por ejemplo “¿Por qué no eres como tu hermano?”_ trata de verla objetivamente. Haz lo posible por encontrarle el lado positivo.
Jehová Dios no determina tu valor como persona comparándote con otro ser humano imperfecto (Gálatas 6:4). El ve más allá de las apariencias y entiende cómo eres en tu interior (1 Samuel 16:7). Es más, no solo ve la clase de persona que eres, sino la que intentas ser (Hebreos 4:12,13). Tmpoco está pendiente de tus errores; al contrario, se fija en tus buenas cualidades (Salmos 130:3,4). Sí tienes presente todo lo interior, reaccionarás mejor cuando te comparen con otras personas.[PARA PENSAR].
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EL ORIGEN DE LA CONDUCTA AGRESIVA
por Mª José González
ORIGEN Y PRINCIPIOS DE LA CONDUCTA AGRESIVA
No se puede hablar propiamente de "conducta agresiva" como si se tratase de una única forma de conducta, sino de distintas formas de agresión. La agresividad puede expresarse de muy diversas maneras y no son rasgos estables y constantes de comportamiento, por lo que debemos tener en cuenta la situación estímulo que la provoca.
Frecuentemente, la violencia es una forma de comunicación social, en cuanto a que tiene una probabilidad muy alta de amplificar la comunicación, pudiendo servirle al violento, entre otras cosas, para la afirmación y defensa de la propia identidad.
¿Existen las personalidades agresivas?. Si tenemos en cuenta las definiciones propuestas por el DSM-IV y el CIE 10, las conductas agresivas son un tipo de trastorno del comportamiento y/o de la personalidad, que trasciende al propio sujeto. Parece haber una gran estabilidad o consistencia longitudinal en la tendencia a mostrarse altamente agresivo con independencia del lugar y del momento.
Aunque la agresividad puede tomar diversas formas de expresión, siempre tendrá como característica más sobresaliente el deseo de herir. El agresor sabe que a su víctima no le gusta lo que está haciendo y, por tanto, no tiene que esperar a que el grupo evalúe su comportamiento como una violación de las normas sociales, sino que la víctima ya le está proporcionando información directa sobre las consecuencias negativas de su acción, lo cual hace que, con frecuencia, se refuercen y se mantengan esas mismas conductas. Es lo que se conoce como "Agresividad hostil o emocional”, y habrá que distinguirla de otro tipo de conducta agresiva que no tiene la finalidad de herir, la llamada "Agresividad instrumental", que es "la que sirve de instrumento para...". Es por ello, que hay que distinguir los agresores con orientación instrumental, que suelen ser aquellos que quieren demostrar ante el grupo su superioridad y dominio, de los agresores hostiles o emocionalmente reactivos, aquellos que usan la violencia porque se sienten fácilmente provocados o porque procesan de forma errónea la información que reciben y, además, no cuentan con respuestas alternativas en su repertorio. No son frecuentes los comportamientos agresivos mixtos, es decir, los que reúnen ambas condiciones.
Existen diversas teorías acerca de la agresividad, cada una de las cuales contribuye a explicar una dimensión del fenómeno. En 1983, Mackal efectuó una clasificación según el elemento que considera determinante para su formulación y las englobó en 6 epígrafes:
Teoría Clásica del Dolor: el dolor está clásicamente condicionado y es siempre suficiente en sí mismo para activar la agresión en los sujetos (Hull, 1943; Pavlov, 1963). El ser humano procura sufrir el mínimo dolor y, por ello, agrede cuando se siente amenazado, anticipándose así a cualquier posibilidad de dolor. Si en la lucha no se obtiene éxito puede sufrir un contraataque y, en este caso, los dos experimentarán dolor, con lo cual la lucha será cada vez más violenta. Hay, por tanto, una relación directa entre la intensidad del estímulo y la de la respuesta.
Teoría de la Frustración (Dollard, Miller y col., 1938): cualquier agresión puede ser atribuida en última instancia a una frustración previa. El estado de frustración producido por la no consecución de una meta, provoca la aparición de un proceso de cólera que, cuando alcanza un grado determinado, puede producir la agresión directa o la verbal. La selección del blanco se hace en función de aquel que es percibido como la fuente de displacer, pero si no es alcanzable aparecerá el desplazamiento.
Teorías Sociológicas de la Agresión (Durkheim, 1938): la causa determinante de la violencia y de cualquier otro hecho social no está en los estados de conciencia individual, sino en los hechos sociales que la preceden. El grupo social es una multitud que, para aliviar la amenaza del estrés extremo, arrastra con fuerza a sus miembros individuales.
La agresividad social puede ser de dos tipos: individual, es fácilmente predecible, sobre todo cuando los objetivos son de tipo material e individualista, o bien grupal. Esta última no se puede predecir tomando como base el patrón educacional recibido por los sujetos, sino que se predice por el referente comportamental o sujeto colectivo, el llamado "otro generalizado", al que respetan más que a sí mismos y hacia el cual dirigen todas sus acciones.
Teoría Catártica de la Agresión: surge de la teoría psicoanalítica (aunque hay varias corrientes psicológicas que sustentan este concepto), la cual considera que la catarsis es la única solución al problema de la agresividad. Supone una descarga de tensión a la vez que una expresión repentina de afecto anteriormente reprimido cuya liberación es necesaria para mantener el estado de relajación adecuado Hay dos tipos de liberación emotiva: la catarsis verbalizada y la fatiga.
Etología de la Agresión: surge de etólogos y de teorías psicoanalíticas. Entienden la agresión como una reacción impulsiva e innata, relegada a nivel inconsciente y no asociada a ningún placer. Las teorías psicoanalíticas hablan de agresión activa (deseo de herir o de dominar) y de pasividad (deseo de ser dominado, herido o destruido). No pueden explicar los fines específicos del impulso agresivo, pero si distinguen distintos grados de descarga o tensión agresiva.
Teoría Bioquímica o Genética: el comportamiento agresivo se desencadena como consecuencia de una serie de procesos bioquímicos que tienen lugar en el interior del organismo y en los que desempeñan un papel decisivo las hormonas. Se ha demostrado que la noradrenalina es un agente causal de la agresión.
Lo que parece quedar claro de todo lo anterior es que, aunque la agresividad está constitucionalmente determinada y aunque hay aspectos evolutivos ligados a la violencia, los factores biológicos no son suficientes para poder explicarla, puesto que la agresión es una forma de interacción aprendida.
Otros factores implicados en el desarrollo de la agresividad son los cognitivos y los sociales, desde cuyas vertientes se entiende la conducta agresiva como el resultado de una inadaptación debida a problemas en la codificación de la información, lo cual hace que tengan dificultades para pensar y actuar ante los problemas interpersonales y les dificulta la elaboración de respuestas alternativas. Estos déficits socio-cognitivos pueden mantener e incluso aumentar las conductas agresivas, estableciéndose así un círculo vicioso difícil de romper.
Cuando un niño agresivo es rechazado y sufre repetidos fracasos en sus relaciones sociales, crece con la convicción de que el mundo es hostil y está contra él, aunque esto no le impide que se autovalore positivamente. Sin embargo, para orientar su necesidad de relaciones sociales y manejar positivamente su autoestima busca el apoyo social de aquellos con los que se siente respaldado, que son los que comparten con él sus estatus de rechazados, creándose así pequeños grupos desestabilizadores dentro del grupo.
Tampoco se debe olvidar la influencia que tienen los factores de personalidad en el desarrollo de la agresividad, puesto que el niño agresor suele mostrar una tendencia significativa hacia el psicoticismo. Le gusta el riesgo y el peligro y posee una alta extraversión que se traduce en el gusto por los contactos sociales, aunque en ellos habitualmente tiende a ser agresivo, se enfada fácilmente y sus sentimientos son variables. Todo lo anterior hace que este tipo de niño tienda a tener "trastornos de conducta" que le lleven a meterse en problemas con sus iguales e incluso con adultos.
Sin menospreciar los factores biológicos, los cognitivos, los sociales y los de personalidad, los factores que cobran un papel especialmente importante en la explicación de la aparición de conductas violentas, son los factores ambientales. Cobra especial importancia el papel de la familia puesto que si la agresividad como forma de resolver problemas interpersonales suele tener su origen al principio de la infancia, parece claro que en buena parte se deba fraguar en el ambiente familiar.
El modelo de familia puede ser predictor de la delincuencia de los niños, puesto que el clima socio-familiar interviene en la formación y desarrollo de las conductas agresivas. Los niños agresivos generalmente perciben en su ambiente familiar cierto grado de conflicto. Las conductas antisociales que se generan entre los miembros de una familia les sirven a los jóvenes de modelo y entrenamiento para la conducta antisocial que exhibirán en otros ambientes, debido a un proceso de generalización de conductas antisociales.
Existen una serie de variables implicadas en la etiología familiar, las cuales tendrán una influencia directa en el desarrollo del apego, la formación de valores morales, roles y posteriores relaciones sociales. Estas variables implicadas son:
a) Ausencia de marcos de referencia de comportamiento social y familiar.
b) Rechazo de los padres hacia el niño.
c) Actitud negativa entre padres e hijos.
d) Temperamento del chico en interacción con la dinámica familiar.
e) Refuerzo positivo a la agresividad.
f) Prácticas de disciplina inconsistentes.
g) Prácticas disciplinarias punitivas.
h) Carencia de control por parte de los padres.
i) Empleo de la violencia física como práctica social-familiar aceptable.
j) Historia familiar de conductas antisociales.
k) Empleo de castigos corporales.
l) Aislamiento social de la familia.
m) Exposición continuada a la violencia de los medios de comunicación.
De todo lo anterior se puede deducir que la agresión es la conducta emergente de un entramado en el que se asocian ideas, sentimientos y tendencias comportamentales que, una vez activadas la alimentan y sostienen incluso sin que el individuo ejerza un control voluntario.
Mª José González
Licenciada en Psicología
Por Sheila Morataya-Fleishman
¿Quién es Dios y qué tengo que hacer con El?
Como joven te lo plantearás de una manera radical, ya que sobre todo buscas ser auténtica.
En nuestro lenguaje moderno sería como preguntarle a Jesús, ¿qué debo de hacer para tener una vida auténtica y llena de sentido?,¿ Quién soy yo? ¿Cómo realizaré aquello dentro de mi vida que estoy llamada a hacer?¿Qué debo de hacer? Nuestro santo padre Juan Pablo II lo expresa de la forma más profunda, clara y bella: "sólo Dios es el ultimo fundamento de todos los valores; sólo El da sentido definitivo a nuestra existencia humana".El universo de los valores tienen su raíz en Dios. Residen en tu yo íntimo, ese que empiezas a descubrir cuando te descubres que eres diferente al resto, única y con una inteligencia propia. Los valores,son las herramientas que te ayudarán a ir construyendo y dando forma a tu proyecto de vida desde tu propia y recién estrenada libertad.
Valores como la generosidad, espíritu de servicio, responsabilidad, amistad pueden verse ensombrecidos cuando no hay diálogo interior con Dios y disposición abierta hacia los demás. Entonces aparecen el egoísmo, aburrimiento, desaliento, y negativismo que te hacen vulnerable e impiden tu crecimiento interno como mujer.
La juventud de hoy, tu juventud, se encuentra expuesta a una serie de acontecimientos que no siempre vienen precedidos por un fondo de verdad. Como lo son las modas, el mito de la mujer delgada, la posición social, la televisión y comunicación escrita. Por todo esto es urgente que el período de adolescencia sea un tiempo de conocimiento propio para evitar caer en los complejos e inseguridades, ya que sólo quien se conoce a sí misma puede sostener sin ningún miedo sus convicciones y principios.
Antes que pensar en deprimirte, levantar complejos o estar pendiente en extremo del que dirán recuerda que tu juventud es una época para descubrir y a la vez programar, elegir, prever y asumir como algo propio las primeras decisiones, que tendrán importancia para tu futuro en la dimensión estrictamente personal de tu existencia humana.
Querida amiga, considera iniciar una relación profunda con Dios en la persona de Jesucristo desde el mismo momento en que empiecen a asaltarte complejos, miedos, dudas, aburrimiento,
y explosión descontrolada de emociones. Este momento tan único de tu vida en donde te plantearás ser tú o imitar a otros; así como elegir u obedecer; amar o descalificar a tus padres tienes que considerarlo también como la búsqueda que te lleve hacia una relación de amistad, encuentro y conocimiento de Dios. Haz que Jesucristo sea el valor fundamental, la roca, el ancla y la raíz desde donde emergerán los otros valores que escogerás para gobernar tu vida y que te llevarán convertirte en una gran mujer, pues hoy más que nunca el mundo esta necesitado de jóvenes que no tengan miedo al reto de hacer que sus vidas sean iluminadas y guiadas por Dios.
Recuerda que el elegir a Dios para hacer el proyecto de tu vida se trata de una decisión que se refiere a toda la vida. Esto es que toda tu conducta, tu ánimo, tu entrega a los demás y tu razón de ser en el mundo deberá estar gobernada siguiendo las leyes que el mismo Jesucristo dejó a su paso por la tierra.
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