viernes, agosto 22, 2008

->[Somos Inadecuados]<-


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¿Cuál es mi fortaleza para esperar aún? ¿Y cuál mi fin para extender mi vida? ¿Es mi fortaleza la de las piedras? ¿O mi carne, es de acero? ¿No me ayudo cuanto puedo, Y el poder me falta del todo?

Job 6:11-13:



  • 11.-¿Cuál es mi fuerza para seguir esperando? ¿Cuál es mi fin para seguir teniendo paciencia?.

  • 12.- ¿Soy acaso tan fuerte como las piedras? ¿Es mi carne como el bronce?.

  • 13.- ¿No es cierto que ni aun a mí mismome puedo valer y que carezco de todo auxilio?



(Adda Vélez) Muchos de nosotros podríamos decirle a Job: Te entiendo, yo me siento igual que tu. Cuando las pruebas se suceden una tras otra, y escuchamos una voz que nos dice: Consejera, aconsejase a ti misma…El todo poderoso te ha abandonado. No sirves para nada. Entonces comenzamos a sentir lástima de nosotros mismos, nos sentimos víctimas, abandonados, solos. Nos sentimos inadecuados. Según el diccionario, ser inadecuado significa no ser apropiado a las condiciones, circunstancias u objeto de algo. Nos sentimos inconvenientes, impropios, inoportunos, incorrectos, desproporcionados, pequeñeces. La palabra nos trae el consuelo que necesitamos, primero para reconocer que los susurros del diablo nos quieren hacer sentir víctimas. El objetivo del diablo es que RENEGUEMOS de Dios, y nos apartemos de su cobertura, y así el diablo poder terminar con nosotros. Todos los siervos de Dios se han sentido así, y la Biblia abunda en casos de siervos que son llamados y se sienten peor que un insecto extraterrestre delante de Dios. Sienten, sentimos, saben, sabemos que no podemos con el paquete.



Tú, Jehová, no apartes de mí tus misericordias: Tu misericordia y tu verdad me guarden siempre. Porque me han cercado males hasta no haber cuento: He comprendido mis maldades, y no puedo levantar la vista: Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me falta. Quieras, oh Jehová, librarme; Jehová, apresúrate a socorrerme.




Salmos 40:11-13



  • 11.- Jehová, no apartes de mítu misericordia; tu misericordia y tu verdadme guarden siempre,

  • 12.- Porque me han rodeadomales sin número; me han alcanzado mis maldadesy no puedo levantar la vista. Se han aumentadomás que los cabellos de mi cabeza y mi corazón me falla.

  • 13.- Quieras, Jehová, librarme; Jehová, apresúrate a socorrerme.



Sin embargo, el sentirnos así es natural, pues somos criaturas de carne y estar delante de Dios nos hace comprender la magnitud de nuestra pequeñez. Pero también nos hace ver nuestra maldad, nuestro propio corazón, la causa por la cual el diablo ha venido a acusarnos. Hay algo en nosotros que estorba para la obra, y por eso nos sentimos culpables. La palabra dice que Dios es como jabón de lavadores, como hisopo purificador. De vez en vez, El viene a recordarnos que somos criaturas, que LO NECESITAMOS si queremos seguir adelante en nuestro servicio al Señor. Algunos de nosotros sentimos que no podemos seguir adelante con la vida misma. He escuchado al menos 7 veces en los pasados 7 días a cristianos decirme: “Me odio por lo que hice, me quiero morir, no quiero seguir adelante”.




YO soy el hombre que ha visto aflicción en la vara de su enojo. Me guió y me llevó en tinieblas, mas no en luz. Ciertamente contra mí volvió y revolvió su mano todo el día. Lamentaciones 3:1-3



Jeremías supo describir a la perfección como puede llegar a sentirse un hijo de Dios. Jeremías se lamentó por la destrucción de Jerusalén y escribió ese pequeño libro de 5 capítulos, incluido en el antiguo testamento. En el, describe el estado más negro del hombre cuando su danza se convierte en luto y cesa el gozo del corazón. Es el estado en el que ningún siervo de Dios quiere estar jamás y sin embargo es el estado que trae balance a la vida de los creyentes. Es ahí donde somos forzados a recapitular lo todo, a escudriñar nuestro corazón y descubrir porqué hemos dado lugar al chanclas, el cual se ríe de nosotros a carcajadas y sigue susurrándonos: ¿Dónde está el Dios altísimo al que sirves? Jeremías, también conocido como el “Profeta Mayor”, quien tuvo a su cargo la nada agradable tarea de enfrentar al pueblo de Dios con su propio pecado, vivió en carne propia la persecución propia y la de su pueblo. Jeremías lloró por su gente, pero también se dio permiso de llorar por sí mismo. Jeremías se sintió inadecuado para el llamado desde el principio, y Dios desde el principio le dijo quién era él.



Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que salieses de la matriz te santifiqué, te di por profeta á las gentes. Y yo dije: ¡AHAH! ¡! ¡Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño. Y me dijo Jehová: No digas, soy niño; porque á todo lo que te enviaré irás tú, y dirás todo lo que te mandaré. No temas delante de ellos, porque contigo soy para librarte, dice Jehová.




Jeremías 1:5-8



  • 5.- «Antes que te formara en el vientre, te conocí, y antes que nacieras, te santifiqué, te di por profeta a las naciones».

  • 6.- Yo dije:
    «¡Ah, ah, Señor Jehová! ¡Yo no sé hablar,porque soy un muchacho!»

  • 7.- Me dijo Jehová: «No digas: "Soy un muchacho", porque a todo lo que te envíe irás, y dirás todo lo que te mande.

  • 8.- No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová».

Desde antes de nacer, Dios nos conoce. El nos formó en el vientre y nos llamó, y si nos llamó también nos equipó con los Dones necesarios para servirle. Sin embargo, el sufrimiento, las penas y aflicciones son necesarias para adquirir la Compasión del altísimo, la humildad y mansedumbre de Jesucristo. Eacúchame bien: Que bueno que te sientes inadecuado. Que bueno que estas sintiendo que tú por tus propias fuerzas no puedes. Estas llegando a la comprensión de que necesitas a Dios más que ayer, y que mañana lo volverás a necesitar. Y ése es precisamente el estado perfecto del creyente.



Diciendo: Es necesario que el Hijo del hombre padezca muchas cosas, y sea desechado de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas, y que sea muerto, y resucite al tercer día. Y decía á todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese á sí mismo, y tome su cruz cada día, y sígame. Lucas 9:22-23



Basta comparar nuestros sufrimientos, y pruebas con las de Jesús para arrepentirnos por sentir lástima de nosotros mismos: Dios no te está pidiendo que vayas a una cruz, JESÚS YA PAGO EL PRECIO. Dios no te está pidiendo que seas atravesado con una lanza en el corazón, JESÚS YA PAGO EL PRECIO, Dios no te está pidiendo que derrames toda tu sangre por El, JESÚS YA LO HIZO precisamente para que tú no tengas que hacerlo. ¿No son tus sufrimientos NADA comparados con lo que el Hijo de Dios tuvo que padecer por ti? Dios a quien ama corrige, y si estas sufriendo corrección es por amor, porque si no te ha bastado el Sacrificio de Jesucristo, Dios hará lo que sea necesario para devolverte a ese lugar de alabanza y adoración, de gratitud y de santificación, y para eso, Dios usa la corrección.



¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? Hebreos 9:14



Es verdad, no somos adecuados para servir a Dios, somos verdaderamente inadecuados, llenos de defectos, seres de carne tratando de servir al Dios eterno, creador de los cielos y la tierra… EL NO NOS NECESITA, nosotros LO NECESITAMOS A EL para vivir, para respirar, para movernos, para actuar, para hablar, para servirle... Hoy, otra vez, NECESITAMOS SER LIMPIADOS CON SU PRECIOSÍSIMASANGRE, derramada para que precisamente podamos servirle llevando el mensaje, la esperanza, la palabra de vida a otros que no tienen esperanza, que no lo conocen, que ni siquiera saben que Jesús ya lo hizo todo por ellos. El Ya pagó el precio y su regalo es accesible a todos los que claman su nombre, y nosotros somos súper inadecuados para predicar el mensaje, pero grande es Dios quien nos esfuerza y nos levanta las manos cuando no podemos seguir adelante.



Porque te tomé de los extremos de la tierra, y de sus principales te llamé, y te dije: Mi siervo eres tú, te escogí, y no te deseché. No temas, que yo soy contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios que te esfuerzo: siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. Isaías 41:9-10



Acuérdate pues, de dónde y cómo te sacó el Señor. Si te sientes inadecuado(a) para la obra, detente ahora mismo, toma un papel y una pluma y comienza a hacer un inventario de las GRANDES Y MARAVILLOSAS obras que Dios ha hecho en tu vida desde que le conociste. Reconoce que El te ha usado así como eres, sin nada que ofrecerle, lleno(a) de defectos, carne. Haz un recuento de sus maravillas en tu vida, y en las vidas y testimonios de los que conoces, y alábale porque El es el que hace la obra a través de ti, y no tú. Piensa que cada vez que abres la boca y dices ALABADO SEA DIOS por las grandes cosas que hace conmigo, aunque yo soy carne, haces que Satanás se coma sus palabras de acusador… Alaba a Dios cuando te sientes inadecuado, Alábalo porque El es Dios y Reina sobre tu vida. No dejes que las mentiras del diablo te hagan sentirte que no vales nada, que no puedes seguir adelante, que tu vida no tiene sentido, porque él es el padre de mentiras, y no hay verdad en él y todo lo que te dice es para engañarte, para que reniegues de Dios y por tu propia voluntad te salgas de Su voluntad. Dale gracias a Dios por que eres pequeño(a), porque le necesitas. Y con cada voz de alabanza, ponle un ojo morado al chanclas. ¡Esa es nuestra victoria, reconocer que es verdad que somos inadecuados, y por eso lo alabamos, porque lo necesitamos hoy más que ayer!



Apartaos de mí, malignos; Pues yo guardaré los mandamientos de mi Dios. SUSTÉNTAME conforme á tu palabra, y viviré: Y no me avergüences de mi esperanza. Sostenme, y seré salvo; Y me deleitaré siempre en tus estatutos. Salmos 119:115-117



Cuando sientes que todo sale mal, SIRVE A DIOS. Cuando te sientas inadecuado, ve a la palabra y leéla y date cuenta que todos los siervos, incluyendo al mismísimo hijo de Dios, nuestro amado Salvador Jesucristo el que Vive y Reina, se han sentido así y lo dejaron escrito para que tu no sientas lástima de ti mismo(a), autocompasión, pena, sino para que veas que es NATURAL, es NORMAL sentirse así porque en realidad sí somos inadecuados, somos polvo y ceniza delante de Dios Altísimo, el creador de los cielos y la tierra, el que desde el vientre nos formó y conoce todos nuestros defectos, porque El nos hizo. Y así nos amó, y así, sabiendo exactamente como somos, dio a Su Hijo, porque para Dios su creación vale tanto, que pagó con lo más precioso que tenía: sacrificó a su Hijo por nosotros. Esto nos dice que no sólo somos capaces de servir a Dios, sino que valemos mucho para Dios, por eso el diablo quiere destruirnos usándonos a nosotros mismos. Esa vieja serpiente, no cambia. Siempre usa las mismas artimañas pero la Palabra lo expone abiertamente para que nosotros nos sacudamos de su influencia y sigamos adelante, alabando a Dios en las buenas y en las malas. ¡Dios Reina en nosotros!



Temed en su presencia, toda la tierra: El mundo será aún establecido, para que no se conmueva. Alégrense los cielos, y gócese la tierra, Y digan en las naciones: Reina Jehová. 1 de Crónicas 16:30-31



“Las naciones se airaron y tu ira ha venido: el tiempo de juzgar a los muertos, Para dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra».

1 comentario:

amor y libertad dijo...

dios es la vida y la libertad, no desfallezcas, te quiero

un beso